ELLOS TE OFRECEN SU MANO
sábado, 30 de enero de 2016
He aquí lo que me refirió la esposa de un presentador de televisión, conocido en todos los Estados Unidos. Me explicó cómo le había salvado su ángel de la guarda de una violación inevitable: Una noche, se me averió el coche en una carretera muy transitada. Tuve que retirarme al arcén y aguardé sentada. Un coche se detuvo delante de mí, pero yo esperaba la llegada de la policía, así que a través del parabrisas, le hice señas de que siguiera su camino. No me hizo caso y pensé que no había visto mis gestos, de modo que bajé la ventanilla para decirle que prefería aguardar a la policía. Entonces, el hombre salió de su coche, se acercó al mío e introduciendo el brazo me arrebató la llave. Cuando protesté, me abofeteó, al tiempo que me decía que pasara al otro asiento. Luego entró en el coche y me apuntó con una pistola. Me ordenó que me quitase los pantis y la ropa interior. Yo estaba muerta de miedo. No quería que me violase ni tampoco que me disparase un tiro, pero temí que pudieran sucederme las dos cosas. Traté de hacer lo que quería, pero perdí el control de los nervios y aquel individuo se enfureció. De repente, el coche se llenó de una luz intensísima. Pensé que se había detenido otro vehículo, pero, cuando volví la cabeza, no vi a ninguno. El violador dijo: ¡Oh Dios mío! Entonces, comprendí que la luz surgía del interior del coche, exactamente entre nosotros dos. Y apareció un hombre en el seno de esa luz. Respiré al verle. El violador abrió la puerta y echó a correr. En aquel momento, la luz y el hombre desaparecieron y quedé sola en la oscuridad 40 .
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