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Durante la segunda guerra mundial, una señora dijo al Padre
Pío que estaba preocupada, porque no tenía noticias de su hijo, que
estaba en el frente de batalla. El Padre Pío le dijo que le escribiese
una carta. Ella respondió que no sabía a dónde escribir. "En eso
pensará tu ángel custodio", le contestó él. Escribió la carta,
poniendo en el sobre solamente el nombre de su hijo y la dejó en su
mesita de noche. A la mañana siguiente, no estaba allí. Después de
28 días, recibió noticias de su hijo, respondiendo a su carta. Y el
Padre Pío le dijo: "Agradece ese servicio a tu ángel".
Otro caso muy interesante le ocurrió a Atilio de Sanctis el 23
de diciembre de 1949. Debía ir de Fano a Bolonia en su coche Fiat
1100 con su mujer y dos hijos para recoger a su hijo Luciano, que
estaba estudiando en el colegio "Pascoli" de Bolonia. Al regreso de
Bolonia a Fano, estaba muy cansado y recorrió 27 kilómetros
durmiendo. Dos meses después de este suceso, fue a San
Giovanni Rotondo a ver al Padre Pío y le contó lo sucedido. El
Padre Pío le dijo: "Tú dormías, pero tu ángel custodio guiaba tu
coche".
- ¿Lo dice en serio? ¿De verdad?
- Sí, tú tienes un ángel que te protege. Tú dormías y tu ángel
guiaba tu coche.
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