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miércoles, 15 de enero de 2014

CUANDO LOS ÁNGELES SOMOS NOSOTROS

A veces no nos ponemos a pensar que cuando estanos en el lugar y momento oportuno,y salvamos la vida de una persona,es que la Providencia de Dios o la angelical,nos ha elegido para que actuemos nosotros para  que salvemos esa vida.Pero si además de eso,ocurre que nos ha pasado en más de una ocasión,la respuesta es clara: cuando hay una anomalía estadística no busquemos respuesta humanas.

Hay dos caso impresionantes.Uno,el de un hombre que en dos ocasiones salva la vida de dos bebés que se caían de los balcones de sus casas.Otro,el de un hombre que salvó varias veces la vida de otro.

En 1975 Josepg Fligock caminaba por la calle.Un minuto antes se habñia despedido de un amigo que tomó otra dirección.De repente escucho un llanto y mirando hacñia arriba,y vio que un bebé se estaba cayendo de ese edificio,de 14 plantas.Fligock tuvo los reflejos suficientes para cogerlo en sus brazos,salvando al bebé.Justamente al año siguiente,poco antes de encontrase con una amiga,caminaba por otra calle y le vuelve a ocurrir los mismo: un bebé le cae desde el segundo piso y cae en sus brazos.Desde ese día a Fligock lo consideraron como un ángel de la guarda.Y la pregunta es ¿y si en realidad fue escogido para que lo fuese? ¿que le tocase la misión de hacer de ángel? lo que está claro es que lo que le ocurrió  Fligock desafía,como en otros casos,las leyes matemáticas.

Un suceso semejante le ocurrió al pintor austríaco del siglo XIX Joseph Aigner.Solo que el no fue el "ángel",sino que otro ejerció con él en varias ocasiones.Este pintor tenía graves desequilibrios psíquicos,que le llevó a intentar suicidarse en varias ocasiones,La primera vez que lo intentó fe a los 18 años.Estuvo apunto de acbar con su vida cuando un monje capuchino le cnvenció de seguir viviendo.Cuatro años más tarde a Aigner intentó volver a suicidarse.El intento fue ahorcándose.Pero el mismo moje pasó otra vez por alli y le salvó.Después de esta segunda ocasión,Aigner desistió ya de volver a suicidarse.Pero años después,el pintor militó en movimientos políticos ilegales.A raiz de un fuerte incidente fue detenido y condenado a morir en la horca.Pero de nuevo el monje apreció e intercedió por el,logrando que fuese indultado.Pero Aigner tenía una mente completamente perturbada,y acabó tiempo después pegándose un tiro.El monje capuchino que lo salvó tres veces ofició su funeral.

De no ser que Aigner era un hombre profundamente enfermo,en seguida se hubiese dado cuenta (todos lo habríamos hecho),de que no podía ser casualidad que el mismo hombre le salvase la vida en tres ocasiones,apareciendo en el momento más oportuno.De haber sido asó,posiblemente hubiese encontrado la paz interior de la que carecía.Quién seguramente si se dio cuenta de que no era casual sus tres apariciones fue el buen monje capuchino.


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